Nº 03 · Frigiliana
Bodas en Frigiliana: un laberinto blanco
A siete kilómetros de Nerja y unos trescientos metros sobre el mar, Frigiliana conserva un casco histórico de trazado morisco que se recorre por cuestas y escalinatas empedradas, con puertas azules, macetas en cada fachada y azulejos que narran la historia del pueblo. Ha sido reconocido en varias ocasiones entre los pueblos más bonitos de España, y se nota.
Para una boda en Frigiliana lo habitual es celebrar en una finca de los alrededores y reservar el pueblo para el reportaje de pareja o para un paseo de los invitados antes de la ceremonia. Las calles son estrechas y empinadas, así que hay que pensar en calzado y en horarios con menos visitantes, normalmente a primera hora o al caer la tarde.
A finales de agosto el pueblo celebra el Festival Frigiliana 3 Culturas, que recuerda la convivencia de cristianos, musulmanes y judíos con música, mercado y gastronomía. Es un ambiente precioso, pero el pueblo se llena y el aparcamiento escasea; lo tenemos en cuenta al fijar fechas.
Frigiliana es también uno de los últimos lugares de Europa donde se sigue elaborando miel de caña, un detalle ideal para los regalos de los invitados.