Nº 09 · Lecturas y votos
Palabras que suenan a vosotros
Las lecturas son la ocasión de implicar a quienes queréis: una hermana, un amigo de la infancia, unos abuelos. Conviene elegir textos cortos, de dos o tres minutos como máximo, y avisar a quien lea con tiempo para que los ensaye en voz alta. Un poema clásico, un fragmento de una novela que os gusta o una carta escrita para la ocasión funcionan igual de bien; lo importante es que alguien os reconozca en ellos.
Con los votos pasa algo parecido. Los más memorables no son los más solemnes, sino los más concretos: una promesa pequeña y verdadera pesa más que una frase grandilocuente. Os sugerimos escribirlos por separado y no compartirlos hasta el día, o bien acordar una estructura común con tres o cuatro compromisos cada uno. Si os agobia hablar en público, el oficiante puede leerlos por vosotros o hacer una fórmula de preguntas con respuesta breve.
- Un solo hilo conductor: humor, mar, viaje, familia. Elegid uno y que todo tire de él.
- Pocas voces: con tres o cuatro personas participando basta; más alarga y dispersa.
- Ensayo con micrófono: la voz cambia al aire libre y los nervios hacen el resto.
- Copia impresa de todo: el oficiante y el equipo llevan el guion final por si falla el móvil.
En las ceremonias al aire libre, pensad también en los silencios. Un par de pausas bien colocadas permiten que el viento, el mar o el canto de los pájaros formen parte del acto, y dan a los invitados espacio para emocionarse. Es lo que distingue una ceremonia bonita de una ceremonia que se siente.
Por último, cuidad el final. Una buena salida tiene música alegre, un recorrido despejado y alguien que avise de lo que viene después. Si lo programamos con el cóctel, evitamos el momento incómodo en el que todos se quedan de pie sin saber qué hacer. Y si queréis ampliar la idea a otros hitos de la vida, tenemos también propuestas para bautizos y comuniones con su propia ceremonia.