Nº 01 · Logística
Por qué los traslados deciden el ritmo de la boda
Casi nadie se casa en el centro de la ciudad. Lo habitual es elegir una finca en el Guadalhorce, un cortijo en las afueras, una bodega de la Serranía o una casa con vistas al mar en la Axarquía. Son espacios preciosos, pero se alejan de los hoteles y de los pisos de alquiler donde se aloja la mayoría de los invitados. Entre un punto y otro hay carreteras, aparcamientos limitados, peajes de tiempo y, en verano, tráfico de costa.
Cuando trabajamos como wedding planner en Málaga, el plan de movilidad es uno de los primeros documentos que preparamos, a la par que el presupuesto y el calendario de proveedores. Responde a tres preguntas sencillas: quién se mueve, desde dónde hasta dónde y a qué hora. Con esas respuestas se decide si hace falta un autobús, dos, una lanzadera con salidas escalonadas o simplemente una lista de taxis de confianza.
También ayuda a cuidar a quienes menos conocen la zona: los abuelos, las familias con niños pequeños, los amigos que llegan de otro país y no han alquilado coche. Si ellos están tranquilos, el resto de la celebración fluye.